Resumen de Prensa
04/03/2008
Las pirámides: un método de lavado común
en Latinoamérica que perdura en el tiempo (Lavado de dinero)
La búsqueda constante de nuevos métodos para blanquear
es una de las características principales de las organizaciones
de lavadores que a lo largo de la historia les ha permitido llevar
a cabo sus operaciones ilícitas.
Uno de los métodos que ha perdurado con el paso del tiempo
es el de la pirámide, utilizado frecuentemente para lavar
o estafar por la dificultad que conlleva identificar el origen real
del dinero y la identidad del estafador.
El método de la pirámide se le atribuye a Charles
Ponzi, un inmigrante italiano que llegó a Estados Unidos
en 1903 en busca de fortuna y que creó una empresa de inversiones
con cupones postales que se podían utilizar en todos los
países. Ponzi descubrió que se podía comprar
un cupón de un centavo de dólar en Europa que se cambiaba
en Estados Unidos por seis centavos de dólares en sellos.
El negocio consistía en comprar cupones postales en Europa
y cambiarlos en Estados Unidos. Ponzi empezó a ofrecer a
sus allegados la devolución en 90 días de la cantidad
invertida más el 50% de interés, con lo que miles
de personas invirtieron millones de dólares en la compañía,
en muchos casos, todos sus ahorros.
La operación fraudulenta consistía en pagar extraordinarias
ganancias a inversionistas ingenuos, con el dinero obtenido de nuevos
inversionistas, haciéndoles creer que los dividendos provenían
del retorno generado por negocios legítimos.
La trama se descubrió cuando un periódico le encargó
una investigación a un analista financiero que se planteaba:
¿Por qué si era un negocio tan bueno seguía
centrándose en la captación de nuevos inversores y
no se dedicaba exclusivamente a invertir su dinero y multiplicarlo?,
¿dónde estaban los cupones postales?, ¿cómo
convertía nuevamente los cupones en dinero?. Comprar cupones
en Europa y utilizarlos en Estados Unidos podía ahorrar mucho
dinero a los que mandan muchas cartas, pero no se cambiaban por
dinero en metálico ni se comercializaban.
Finalmente Ponzi fue detenido y condenado a 14 años de cárcel
gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el periódico.
Caso de lavado con pirámide en Colombia
Pero la pirámide no sólo tiene una intención
de fraude sino que también puede servir para lavar dinero
tal y como sucedió en Colombia esta misma semana después
de que las autoridades detectaron en Cali que varios grupos de narcotraficantes,
crearon empresas fachada de inversiones y utilizaron como estrategia
la captación de pequeñas cantidades de dinero de mucha
gente bajo falsas promesas de altos rendimientos.
En la actualidad, el tema está en manos de las autoridades
que investigan qué hay de ilícito en estas empresas
ya que se trata de un fenómeno que se ha incrementado muy
rápido en el país en el último año.
Pero según Luís Eduardo Daza, subdirector operativo
de la UIAF, “este caso puede ser estafa o dinero sucio porque
ningún negocio lícito puede ofrecer una rentabilidad
tan alta, la única posibilidad es que sea dinero ilícito
que sí puede ofrecer una rentabilidad más alta que
el sistema financiero tradicional”.
“Hemos visto en Colombia diferentes modalidades de captación
ilegal de recursos que ofrecen rentabilidades en cualquier mercado
sin lógica. Empiezan a recibir dinero de inversores que les
permiten rentabilidades muy salidas de lo normal y esas van trayendo
a otras y a otras y eso se convierte en una bola de nieve o pirámide
que crece”, explicó Daza.
El truco del negocio consiste según Daza en que “en
la mayoría de casos efectivamente los inversores empiezan
a recibir esas rentabilidades lo que hace que los demás empiecen
a confiar en el método y se vaya incrementando la pirámide”.
Lavar dinero con el método de la pirámide
Este método permite lavar grandes cantidades de forma muy
rápida debido al gran número de personas que participan
como inversionistas, lo que hace el origen del dinero sea muy difícil
de detectar.
A pesar de esto, al final la cadena se rompe porque llega un momento
en que son incapaces de captar a más personas para sostener
la trama. El bulo consiste básicamente en ir formando una
pirámide de inversores en la que los últimos en llegar
son los que van pagando los beneficios prometidos a los primeros
y entre todos convierten generalmente en millonarios a los organizadores
de la cadena. Los beneficios se multiplican según la pirámide
va avanzando.
Uno de los inconvenientes del método es que son empresas
efímeras. Según Daza, “hasta ahora hemos visto
que algunas ya no existen, el negocio se ha esfumado, otras se mantienen
pero las autoridades se han pronunciado y los medios se han dedicado
a alertar a las personas de que no confíen en ellas porque
el día de mañana esas instituciones se esfuman y la
gente perdió su dinero”.
En el caso de los lavadores se crea una empresa fachada bajo cualquier
pretexto sobre cualquier producto que servirá como excusa
para que los incautos inviertan su dinero y los lavadores les devuelvan
cantidades superiores a lo que invirtieron en concepto de intereses
ganados por invertir en cierta empresa o producto. En otra modalidad,
los inversores están compinchados con el lavador e ingresan
en sus cuentas los intereses ganados que en realidad son dinero
para lavar, a cambio de comisiones.
Una vez ingresado en la cuenta de los inversores, los lavadores
retiran el dinero en pequeñas cantidades para no levantar
sospechas.
Según Daza, “hay un método más sofisticado
que consiste en disfrazar esa captación de dinero con la
posibilidad de adquirir bienes. La persona da un dinero a cambio
de una tarjeta para ir a comprar bienes a los almacenes de esas
empresas. Con esa tarjeta, que sirve como garantía, se pueden
comprar bienes o sacar tu dinero de vuelta pasado un tiempo con
una importante cantidad de intereses generados y ahí está
la sospecha de lavado”.
Además de este caso, en Colombia son muchas las empresas
de inversión que han surgido en el último año
en pueblos pequeños del país cuya actividad no se
corresponde con las altas ganancias que obtienen, lo que ha llevado
a la Fiscalia a pensar que estos negocios podrían ser posibles
empresas fachadas de los narcotraficantes para lavar dinero.
Por el momento, la única actuación concreta ha afectado
a la firma DMG, que reclamó US$3 millones que fueron incautados
en Putumayo que, para la Fiscalía, eran de las FARC. En la
actualidad, hay un proceso de extinción de dominio sobre
ese dinero y el fiscal del caso consideró que como DMG empezó
con un capital de US$ 52,000 debe explicar por qué llegó
a manejar cifras tan altas.
Según fuentes de la Fiscalia, “las organizaciones
criminales han ido utilizando esta clase de empresas para incorporar
al sistema financiero grandes cantidades de dinero”.
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